Entre una etapa y otra

Hay algo en el cambio de estación que siempre me hace mirar un poco hacia dentro.

No sé si es la luz, los días que empiezan a acortarse o simplemente esa sensación de que todo al rededor cambia de ritmo. El otoño llega y, casi sin darnos cuenta, volvemos a las rutinas, pasamos más tiempo en casa y empezamos a pensar en los meses que tenemos por delante.

En el estudio, este otoño también llega acompañado de algunos cambios. Una etapa termina, otras empiezan a tomar forma y me encuentro en ese momento un poco intermedio en el que todavía no tengo muy claro cómo van a encajar todas las piezas.

Después de unos meses, toca recoger las obras que han estado expuestas en una galería y cerrar esa etapa. Al mismo tiempo, estoy empezando a preparar una nueva colección, algo que siempre resulta emocionante porque al principio todo son ideas, pruebas y posibilidades.

Está vez, además, estoy explorando algunas técnicas nuevas que tenía ganas de probar. Todavía estoy descubriendo cómo quiero trabajar con ellas y qué llegar tendrán dentro de la colección, así que hay bastante espacio para experimentar, equivocarse y volver a empezar.

También estoy empezando a buscar nuevos lugares donde poder mostrar mi trabajo. Galerías, centros de exposición y otros espacios que puedan tener sentido para las obras que estoy creando. Es una parte del trabajo que sucede bastante lejos del estudio, entre búsquedas, correos y propuestas, pero que también forma parte de construir poco a poco un proyecto artístico.

Y quizá eso sea lo que más me gusta de esta época del año: la sensación de que algo termina mientras otras cosas empiezan a aparecer.

No todo está decidido todavía. Hay ideas que están esperando su momento, otras que seguramente cambiarán por el camino y algunas que quizá no lleguen a convertirse en nada. Y está bien.

Por ahora, toca dejar un poco de espacio para experimentar, volver a mirar las cosas con calma y ver hacia dónde me lleva esta nueva temporada.